Mi experiencia musical (personal) con Malas Capas resulta cada vez más gratificante. Cuando los escuchaba ensayar en la casa de Dieguito (el batero) me parecía que los temas eran rarísimos, no tenían una dirección tan sencilla como parecía y me resultaba extraño escucharlos.
Cuando asimilé cada una de las letras de los temas de Silvestre, me di cuenta que no era solamente el rock para pasarla bien, había que descifrar con el sonido la profundidad de los versos.
Un día Dieguito me preguntó si quería tocar con ellos, y cuando comencé, ya comprometido a "rellenar" los temas, en ningún momento supe hacia donde íbamos. Yo sentía que tenía que "llenar", pero ellos me enseñaron a "completar", o mejor dicho, a ser una parte del mecanismo total de cada tema (incluyo a Fabricio, que cierta vez me hizo escuchar el rol del teclado en un tema de Metallica, y me dio una herramienta muy importante para la composición).
Por primera vez aprendí a potenciar mi lugar y a utilizar el teclado como generador de sonidos que complementen, aún con dos notas, a canalizar la fuerza sonora en su máxima expresión, apelando a lo sencillo como punto de partida de la manifestación de sensaciones. Cuando asimilé cada una de las letras de los temas de Silvestre, me di cuenta que no era solamente el rock para pasarla bien, había que descifrar con el sonido la profundidad de los versos. De eso me estoy dando cuenta en cada ensayo.